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Para Husky Diesel Injection, cada día trae motores que diagnosticar, piezas que entregar y clientes que necesitan respuestas urgentes. Pero durante mucho tiempo, la parte más difícil no fue la reparación, sino la comunicación.
El WhatsApp de la empresa no se detenía. Mensajes a todas horas, clientes pidiendo información, cotizaciones, seguimientos. Y casi todo terminaba en el teléfono del dueño. Él tenía que leer, filtrar y reenviar cada conversación al equipo. A veces pasaban cinco, siete horas, o incluso un día antes de que un cliente recibiera respuesta. Y en un negocio donde la rapidez lo es todo, ese retraso afectaba.
Fue en ese punto cuando descubrieron Simla.com. Lo primero que cambió fue la sensación de desahogo: los mensajes ya no se acumulaban en un solo número. Ahora llegaban directo al CRM, se organizaban y se distribuían automáticamente entre los vendedores. Pero lo más transformador fue integrar un chatbot con inteligencia artificial.
Al principio había dudas. Parecía uno de esos bots que contestan “algo” pero nunca lo que el cliente realmente necesita. Pero cuando comenzaron a entrenarlo de verdad, el resultado sorprendió a todo el equipo.
El chatbot empezó a responder de forma clara, útil y rápida. Se nutrió deproductos, procesos, dudas comunes. Empezó a filtrar conversaciones y a resolver preguntas antes de que un asesor siquiera levantara el teléfono. Por primera vez, Husky Diesel Injection tenía un asistente que trabajaba sin descanso, que nunca se atrasaba y que respondía igual de bien a las tres de la tarde que a las tres de la mañana.
Con el caos bajo control, el negocio pudo crecer. De tres agentes de ventas pasaron a seis. Y las ventas aumentaron un 40%, impulsadas por tiempos de respuesta más cortos y más oportunidades atendidas.
























